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Felipe Arizmendi Esquivel

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Ojalá todos fueran así

·         Cuidemos la familia; es lo más hermoso que tenemos y lo que más se lamenta cuando no se disfruta de un hogar armonioso y en paz

VER

En un vuelo reciente, en el asiento delantero al mío, iba un matrimonio con tres hijos. Uno como de nueve años, muy tranquilo y sin dar mayores preocupaciones; una niña como de seis años, inquieta y preguntando por todo; y una pequeñita como de año y medio, que no dejaba en paz a sus papás: moviéndose de aquí para allá, caprichuda, que todo se le antojaba y nada le gustaba, sin importarle los demás pasajeros.

Pero lo que quiero resaltar es la actitud de los papás: serenos, tranquilos, atendiendo a cada uno de los hijos; nada de gritos ni golpes. Y sobre todo la actitud del papá: ayudando en todo a la mamá, cargando a la pequeñita, con cariño y ternura, con paciencia y comprensión.

Y la niña mediana, accediendo a los gustos de la pequeña. En fin, una familia normal, pero muy bonita, muy integrada, con la figura serena y madura del papá, que nunca relegaba todo a la mamá, sino asumiendo su papel de padre.

En otro vuelo, igual, delante de mí venían el papá con una de las hijas, como de seis años, y la mamá con otra como de nueve años. Lo que más me sorprendió ver el cariño de las hijas con sus padres, que reflejaba la confianza que éstos han generado en ellas.

Yo veía de reojo al papá que les trataba con mucho cariño, atento siempre a lo que preguntaban o querían, manifestándoles mucho afecto, que era bien correspondido. Pareciera que iban juntos de vacaciones, con ilusión y armonía. Una de las hijas “se comía a besos” a su mamá. Y yo pensaba: Ojalá así fueran todos los matrimonios.

Lamentablemente, en muchos hogares sucede todo lo contrario. Un papá ausente, violento o borracho; una mamá saturada de quehaceres, malhumorada por tantas responsabilidades que le dejan, preocupada por la poca respuesta de sus hijos. Estos no se sienten a gusto en su casa y forman pandillas donde encuentran comprensión y apoyo; o tienen que trabajar desde pequeños, a veces limpiando parabrisas en las esquinas, aunque esté lloviznando. Se te desmorona el alma cuando ves estas escenas, que no podemos plenamente remediar. Una moneda sirve de algo, pero el problema familiar es muy profundo.

PENSAR

El Papa Francisco nos ofreció su Exhortación Amoris laetitia, que, recomiendo ampliamente, “en primer lugar, como una propuesta para las familias cristianas, que las estimule a valorar los dones del matrimonio y de la familia, y a sostener un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia.

 En segundo lugar, porque procura alentar a todos para que sean signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo” (5).

En el horizonte del amor, central en la experiencia cristiana del matrimonio y de la familia, se destaca también otra virtud, algo ignorada en estos tiempos de relaciones frenéticas y superficiales: la ternura” (28).

Esa persona que vive con nosotros lo merece todo, ya que posee una dignidad infinita por ser objeto del amor inmenso del Padre. Así brota la ternura, capaz de suscitar en el otro el gozo de sentirse amado. Se expresa, en particular, al dirigirse con atención exquisita a los límites del otro, especialmente cuando se presentan de manera evidente” (323).

El problema de nuestros días no parece ser ya tanto la presencia entrometida del padre, sino más bien su ausencia, el hecho de no estar presente. El padre está algunas veces tan concentrado en sí mismo y en su trabajo, y a veces en sus propias realizaciones individuales, que olvida incluso a la familia. Y deja solos a los pequeños y a los jóvenes. La presencia paterna, y por tanto su autoridad, se ve afectada también por el tiempo cada vez mayor que se dedica a los medios de comunicación y a la tecnología de la distracción” (176).

ACTUAR

Cuidemos la familia; es lo más hermoso que tenemos, y lo que más se lamenta cuando no se disfruta de un hogar armonioso y en paz. En especial, que el papá sepa combinar su autoridad, siempre necesaria y educadora, con la ternura, la comprensión, la paciencia y el cariño.

Que sea capaz de sentarse a dialogar con los hijos, sean pequeños, adolescentes, jóvenes y aún mayores, no en plan de pleito y regaño sistemáticos, sino con apertura, con afecto, con serenidad, ofreciendo criterios humanos y cristianos, que les ayuden a crecer sanos y confiados, con la seguridad de que no están solos y abandonados de la vida, sino con ilusiones y con la confianza de que cuentan con alguien que los ama.

Sólo así se refleja la familia que Dios quiere.

A diez años de Aparecida

Del 13 al 31 de mayo de 2007 estuvimos reunidos en el santuario de Aparecida cerca de 250 personas, la mayoría obispos con derecho a voz y voto, junto con varios presbíteros, religiosas y laicos con derecho a voz, que aportaron mucho al desarrollo de esta V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe.

Aparecida está entre Río de Janeiro y Sao Paulo, Brasil. El tema fue propuesto por algunos que participamos en reuniones del CELAM y completado por el Papa Benedicto XVI: Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida. Tuve la gracia de ser elegido para vivir este gran encuentro eclesial, representando al episcopado nacional, junto con otros hermanos obispos del país.

Ya había participado en la IV Conferencia, en octubre de 1992, en Santo Domingo, República Dominicana, cuyo tema central fue Nueva evangelización, promoción humana y cultura cristiana.

También formé parte del Sínodo de América, realizado en Roma en noviembre-diciembre de 1997. Su tema fue El encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América. Con estos aportes, el Papa San Juan Pablo II elaboró la Exhortación La Iglesia en América.

Soy testigo de la acción sorprendente del Espíritu Santo en su Iglesia. Nosotros hacemos lo que podemos; opinamos, proponemos, redactamos, compartimos, corregimos, dialogamos y oramos mucho; pero los resultados rebasan nuestros esfuerzos humanos. El Espíritu guía a su Iglesia.

Yo que he vivido personalmente estas reuniones, que he sufrido las tensiones y presiones que nunca faltan, pero que también he gozado con tanta vida que hay en nuestra Iglesia latinoamericana y americana, doy testimonio de que los documentos que producimos y las orientaciones que ofrecemos manifiestan la acción amorosa del Espíritu Santo. Me quedo sorprendido por los resultados, que nos rebasan completamente.

En Aparecida me eligieron como secretario, junto con otro obispo brasileño, en el grupo que nos tocó elaborar la propuesta que se concretó en el capítulo II del documento final, que corresponde al paso

Ver: Mirada de los discípulos misioneros sobre la realidad. En el plenario, se le hicieron todas las modificaciones que los participantes presentaron, y luego todo pasó a la Comisión Central de Redacción, que presidía el cardenal Bergoglio, el actual Papa Francisco. Todas estas son mediaciones humanas, y siempre me digo:

¡Cómo es posible que haya salido un documento tan importante y trascendente! Nosotros hicimos lo que pudimos; pero la obra es del Espíritu. Lo afirmo, lo gozo y lo comparto. ¡El Espíritu Santo guía a su Iglesia!

PENSAR

Es imposible, en este breve artículo, hacer un resumen del documento. Sólo resalto algo que me llena, me apasiona, me motiva:

Aquí está el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo.

No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio -¡su servicio!- que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones” (DA 14).

Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y trasmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado” (DA 18).

Y es a partir de Jesucristo, de ser sus discípulos, como nos convertimos en sus misioneros en todos los ambientes: sociales, económicos, políticos, culturales, ecológicos y religiosos. Jesús nos inspira, nos mueve, nos exige, nos orienta, nos impulsa. Con El, nosotros cambiamos y cambiamos el entorno.

ACTUAR

El Documento de Aparecida es muy completo y no ha perdido actualidad. Invito a releerlo con un corazón abierto, descubriendo qué quiere decir el Espíritu a su Iglesia, para que sea fiel a Jesús.

Hay más evangélicos que católicos: Arizmendi

·         Los miembros de Iglesias o grupos evangélicos y protestantes aumentaron sólo en un 4.76%. En el país, también hubo un descenso de católicos.

Chiapas es el Estado donde hay más diversidad religiosa, con una proporción menor de católicos en comparación con el país, y bastantes protestantes o evangélicos.

 Según el censo del año 2010, en una población total de casi cinco millones de habitantes, sólo el 58.30% dijeron ser católicos, y el 27.35% son evangélicos de muy diversas denominaciones. En Chiapas, la pertenencia a la religión católica ha ido descendiendo en forma progresiva.

 De 1970 a 1980, dejaron el catolicismo el 14.3% de la población. De 1980 a 1990, el 9.3%. De 1990 al 2000, el 3.44%. Del 2000 al 2010, el 5.86%. Como se observa, también disminuye la deserción católica.

 Los miembros de Iglesias o grupos evangélicos y protestantes aumentaron sólo en un 4.76%. En el país, también hubo un descenso de católicos.

Mientras en el año 2000, éramos el 88.22% de la población, en el año 2010 sólo el 83.9%. Disminuimos un 4.32%.

No todos los que dejaron de ser católicos se pasaron al protestantismo, sino que no especificaron su religión. Son los que se quedan en la incertidumbre, en la duda y en la indefinición.

Lo más preocupante es el alto número de personas que aquí se declaran “sin religión”; son el 12.10%.

Es en este contexto que surge, en el año 1992, el Consejo Interreligioso de Chiapas, que congrega a los obispos católicos y a los líderes bautistas, presbiterianos, adventistas, mormones, nazarenos, asambleas de Dios, Buen Pastor, etc.

Nos reunimos cada cuatro meses, no para discusiones doctrinales, sino para unirnos en la búsqueda del bien de Chiapas, coadyuvando en la solución de conflictos, que no faltan, la mayoría por problemas agrarios, políticos y sociales, aunque a veces con algún ingrediente religioso.

Hemos promovido varios eventos ecuménicos, como oraciones y conciertos interconfesionales, programas en radio y televisión sobre valores comunes, a partir de nuestra fe en Jesucristo.

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